Historia

El “Hotel Posada Tres Pasos” nace en 1904 con los esfuerzos realizados por los pioneros de la colonización en la Provincia de Última Esperanza y pronto se convirtió en un paso obligado de grandes caravanas de carros y carruajes de camino a Puerto Natales, Torres del Payne y Argentina.

Este lugar histórico, rodeado de majestuosas montañas; Cerro Castillo, Cerro Campana, Cadena Dorotea y Jorge Montt, se convirtió en un centro de reunión y de suministro, incluyendo los últimos grupos sobrevivientes de la etnia indígena Aonikenk, quienes habitaron la zona en esos años.

Situado en la confluencia de tres valles y cerca de la Laguna Figueroa, este hermoso lugar fue la inspiración para la escritora más grande de nuestro país, el premio Nobel, Gabriela Mistral.

En la actualidad, el Hotel es parte de una Estancia de 5.000 hectáreas y es la puerta de entrada a todos los que visitan el Parque Nacional Torres del Payne. Aquí, los visitantes tendrán la oportunidad de conocer la historia de nuestra estancia que cubre un sendero arqueológico en la Sierra y disfrutar de las hermosas vistas que nos rodean.

Los pasajeros pueden participar en diferentes actividades organizadas dentro de la Estancia, caminatas y cabalgatas que integran sectores como Laguna Figueroa, Chorrillo Picana y Cerro Castillo, como así también realizar los tours tradicionales hacia el Parque Nacional Torres del Paine, Parque Nacional Bernardo O"Higgins y Parque Los Glaciares en Argentina.


Gabriela Mistral

El tesón de aquel tiempo de antaño entregado sin descanso, sin claudicar por quien fuera Rogelio Figueroa, hombre de grandes sueños y con una visión de futuro adelantado a la época, pone punto inicial a este gran proyecto que conlleva en un futuro cercano a la fundación de la capital provincial y este punto de encuentro obligado para quienes se desplazaban en sus labores agrarias…al poco pasar una de las más grandes literatas de la historia encuentra la inspiración necesaria en este valle frío y ventoso con cielos profundos que dan a Gabriela Mistral este trance de emotividad necesaria para escribir su libro insigne “Desolación”, que la llevó a ganar el Premio Nobel de Literatura en el año 1945.

Es Increíble recorrer los espacios y respirar el mismo aire, dejándose abrazar por las que en su momento llenaron de sensaciones únicas que finalmente pudieron plasmarse en la obra más grande de una inolvidable mujer chilena de infinitas aptitudes, pedagoga, feminista, diplomática y sobretodo poetisa, que sin duda esperamos que cada quien visite este lugar pueda evocar este sentimiento de conexión a lo más sublime…El espacio infinito de la sierra y los campos, del cielo y el viento, del sol y la luna…